En la espera

jueves, noviembre 20, 2008

Sobre el arte de esperar

Cuando se vive la vida esperando a veces resulta que lo que uno espera llega -y se va- sin darnos cuenta. La espera la mayoría de las veces es egoísta, ciega y demasiado exigente.

Así pues, sin más, el autor de este espacio declara su enemistad con la espera, por ahora.

Gracias a los visitantes de este blog por sus comentarios, su tiempo y su paciencia.

Este bloguero seguirá con la inevitable labor de escriturar -porque para eso no hay cura- a través de sus delirios nocturnos, eso sí, de manera esporádica.

Gracias de nuevo y hasta pronto,
Óscar

martes, julio 08, 2008

Esperando

Este blogger perezoso está esperando a que vuelva la inspiración. Así que, por si meses de inactividad no fueran pistas suficientes, anunciamos el cierre temporal de este changarro.

¡A disfrutar el verano!

martes, abril 29, 2008

Robapenes

En una torre de cristal en el centro de Shangai, un exitoso emprendedor visita, como cada mañana, su fuente de noticias favorita en internet.

Mientras se alegra del buen rumbo -narrado en inglés- que sigue su enorme tierra, se topa con uno de esos artículos extravagantes sobre realidades casi de ficción. La nota se titula “Pánico por el robo de penes golpea a ciudad”, por supuesto nuestro joven emprendedor, intrigado, busca los detalles. Al parecer un extraño caso policíaco azota las calles de Kinshasa, capital del Congo. Un grupo de hechiceros anda, con un simple toque de su mano maligna y poderosa, robando o reduciendo el pene de sus víctimas. La sociedad ha reaccionado con furia, pues no hace mucho, según dice la nota, golpearon hasta la muerte a una docena de sospechosos de reducir o desaparecer penes. Es decir, el fenómeno de los roba-achicapenes no es nada nuevo en la zona y hay elementos bien fundados para temerles. Uno de los testigos afirma con asombro e impotencia: “Es real, apenas ayer aquí había un hombre que fue víctima. Lo vimos. Lo que quedó era chiquitito”.

El internauta decide cerrar el navegador, esboza una sonrisa nerviosa y seguro piensa: “¡Lo que la gente salvaje es capaz de creer!”. Sin embargo, por hoy, ha decidido gastar un poco más en el viaje de regreso a casa al tomar un taxi para evitar los contactos indeseados del metro, diciéndose a sí mismo: “Hace mucho que no disfruto el paisaje de la ciudad”.

domingo, abril 27, 2008

Si yo fuera

Si yo fuera pene dejaría de leer a Freud, me conformaría con un poco de saliva, una mano amistosa y un ir y venir bisagra. No perdería mi tiempo ni mi dinero en diversiones ociosas, como sostener una cerveza o participar en una coreografía futbolera. Mucho menos me importarían el performance o la represión.

Si yo fuera pene sería feliz con un poco de sangre fluyendo y un olor casi sugestivo, un recuerdo, una imagen, sin nombres, sin caras. Me bastarían unos labios, de estos o de aquellos, para escupir aquí y allá, por siempre. Si yo fuera pene me quedaría, dejaría de correr, de escaparme, ¿qué más podría pedir si nada me faltara?

Si yo fuera pene quizá no lloraría, o lloraría menos. De seguro no perdería el sueño pensando en pistolas, ni imaginando islas perfectas o historias de amor. Porque el amor no está hecho para penes, ni las utopías complejas, si nos vamos a poner exigentes. Si yo fuera pene no malgastaría mi energía levantando rascacielos, organizando olimpiadas o alimentando ideologías universales, machismo y posmodernismo incluidos.

Si yo fuera pene no distinguiría entre Dolly Parton y Jackie Chan, pondría en el mismo costal a testículos y a senos.

Si yo fuera pene de seguro no bailaría, ni me quitarían el aliento los obeliscos u otros penes; perdería mi fascinación por los antebrazos hinchados, por el cabello rubio y los shows drag.

Si yo o tú fuéramos penes no veneraríamos los falos, sino erigiríamos monumentos a los dedos, a las vaginas y a los sistemas digestivos. No trazaríamos ciudades imaginarias sobre lagos secos o paisajes escarpados. No, si alguien fuera pene el mundo, como mundo, tendría más sentido.

jueves, abril 24, 2008

Flores hawaianas

Flor con cresta


Flor con acompañante sin bronceado


Flor con bronceado extremo generalizado


Flor con bronceado extremo no generalizado


Otra flor con cresta

domingo, marzo 30, 2008

Tequilera

En las noches, cuando no podemos esconderte, quisiera quererte
con tus gritos, con tu carne, tan tuya, tan mujer.

Pero no conozco ese cuerpo, no me sabe la sangre,
me asusta el vacío.

Te gusta la fuerza, y a mí, y a ti,
la honradez nos visita, de lejos, de cerca.

Un nopal, un dinosaurio
un zapato, un rock
nos hace falta
me hace falta
me hace
yo

¿Te parece, ocultar
una serpiente
que quisieras escupir gloriosamente
sin saliva?

Suave,
lloras
antes
después
fuiste
todo
ahí.

Raíces

Me persiguen las raíces
me las como
las respiro
quisiera chuparlas.

Pero no puedo
no me alcanza
la lengua
el pene
la voz.

Voz
V-O-Z

sábado, marzo 15, 2008

Domingo austero

En estos días de comercio electrónico, de catálogos virtuales y shoppers perezosos, has encontrado un nuevo placer.

¿Ya no te gustan mis nalgas? -Me preguntas con esa sonrisa inquisitiva tan difícil de resistir. No te contesto pero me acerco a tu cuello con esos labios sutiles que te encantan.

Te veo salir del baño, desnudo. Juegas con una toalla mientras pretendes mirarte en un espejo eclipsado.

Duermes y quisiera morderte, arrancarte una oreja con mis dientes recién boleados. Pero me aguanto las ganas para no descoser tu sueño.

El sol cae, el invierno acaba y mis ojos acarician tus pestañas, en silencio.

viernes, febrero 29, 2008

Aire preso

De repente te metes en una burbuja
dejas de contar los días,
disminuyes tus lecturas mañaneras.
Te recluyes en la rutina laboral
o en un grupo de libros de grosor fantoche.
Dejas de mandar mensajes,
dejas de escribir cartas,
dejas de escribir.
Y piensas en lo mucho que piensas sin pensar
y en lo poco que has pensado últimamente.

Entonces la burbuja se revienta
o la revientan
o la revientas
o ya no alcanza para el jabón.

Descubres entonces nuevas bombas,
nuevos muertos,
viejas monsergas.
Extrañas a un amigo,
orinas dos o tres veces por la noche
y te acuestas temprano,
esperando,
esperando.

jueves, enero 24, 2008

Clases de moral II - Los cinco fantásticos

Bajo el auspicio de un periódico neoyorquino, el dúo Pinker-Haidt casi me convence de que existe un espacio moral común e innato entre los seres humanos, cuyos límites los definen cinco temas principales: daño, equidad, comunidad (o lealtad a un grupo), autoridad y pureza. Para ilustrar estos temas, el autor sugiere preguntarse a uno mismo cuanto dinero (u otro tipo de gratificación según convenga) alguien debería ofrecernos para realizar los siguientes actos hipotéticos:

-Clavarte un alfiler en la palma de la mano.
-Clavarle un alfiler en la palma de la mano a un niño que no conoces. (tiene que ver con “daño”)

-Aceptar como regalo una televisión de pantalla plana de un amigo que la obtuvo sin cargo alguno debido a un error de computadora.
-Aceptar como regalo una televisión de pantalla plana de un amigo que la robó a una familia rica. (tiene que ver con “equidad”)

-Decir algo malo de tu país (que además no crees) en un programa de radio en tu propio país.
-Decir algo malo de tu país (que además no crees) en un programa de radio en un país en donde eres extranjero. (tiene que ver con “comunidad”)

-Cachetear/abofetear a un amigo en la cara, con su permiso, como parte de una broma.
-Cachetear/abofetear a tu sacerdote (o un ministro de la religión que profesas -aquí también puedes incluir a tu gurú favorito-), con su permiso, como parte de una broma. (tiene que ver con “autoridad”).

-Asistir a una obra en la que los actores se comportan como idiotas por 30 minutos, mal actuando problemas sencillos y cayéndose sobre el escenario.
-Asistir a una obra en la que los actores se comportan como animales durante 30 minutos, gateando desnudos y orinando en el escenario. (tiene que ver con “pureza”)

En las situaciones anteriores la percepción y justificación moral entre uno y otro casos similares depende del balance personal de estos cinco temas. Según el autor, el entorno sólo define la importancia que cada uno de nosotros le da a estos temas, muchas veces opuestos entre ellos. Así, nuestro actuar frente a una situación que requiere una decisión de carácter moral estaría determinado por el juego/balance entre estos temas instintivos (y en ningún caso por la ausencia de ellos). Claro, si pones en duda estos cinco temas fundamentales de la moral, el autor de esta teoría te paga mil dólares si lo convences de que existen más temas o que se pueden reducir a un número menor.

Si bien es cierto que el carácter de estos ejemplos está profundamente relacionado con valores occidentales (aunque sospecho, también está cercano a los de sociedades del medio oriente y oriente lejano), también parece factible adaptar la teoría del intuicionismo social a grupos con valores en apariencia disímiles con el simple remplazo de imágenes: en lugar de usar la bandera nacional como trapo para limpiar el baño quizá las páginas del Corán; en lugar de hablar mal de tu país en el radio, hablar mal del jefe de tu tribu; sustituir al perro de la familia en el accidente por un ser humano muy querido, etc.

La moral, como mecanismo de control social y actuar individual, parece estar presente en todas las sociedades conocidas, pero quizá lo más controvertido de esta teoría es que si la moral es instintiva entonces tiene carácter biológico, es decir, forma parte de la información genética de cada uno. Esto nos lleva a los malpensados a preguntarnos si, en la era de las células madre y las ovejas clonadas, esta información se podría llegar a manipular, como cualquier otra “disfunción”.

lunes, enero 21, 2008

Clases de moral I - El instinto antes que la razón

Mientras los televisores de todo Wisconsin sintonizaban la desgracia estatal de este fin de semana, Steven Pinker, un loquero canadiense bastante reconocido, se atravesó en mi regata electrónica dominical y así, sin más, me empezó a exponer su posición con respecto a una moral instintiva. Para él existe una especie de moral universal en los seres humanos. Para llegar a esta conclusión Pinker utiliza algunos ejemplos planteados por otro loquero reconocido, Jonathan Haidt (para quien el raciocinio es sólo un intento por justificar nuestras acciones de tipo moral -y no al revés-):

Caso 1. Ana (Julie en el artículo original) está viajando por Francia durante sus vacaciones de verano de la universidad junto con su hermano Carlos (Mark en el original). Una noche deciden que sería interesante y divertido si intentan hacer el amor. Ana ya estaba tomando píldoras de control de natalidad, pero de cualquier forma Carlos usa condón, sólo para estar seguros. Ambos disfrutan de la relación sexual, pero deciden no hacerlo de nuevo. Guardan aquella noche como un secreto especial que les hace sentirse más cerca entre ellos. ¿Qué piensas de esta situación? ¿Está bien que hayan hecho el amor?

Caso 2. Una mujer decide limpiar su closet y ahí encuentra su antigua bandera nacional. Ya no quiere tener la bandera y decide recortarla en pedazos y utiliza los trapos para limpiar el baño.

Caso 3. El perro de la familia es asesinado por un coche enfrente de la casa. La familia se entera de que la carne de perro es muy sabrosa, por lo que deciden rebanar al perro y cenárselo.

La mayoría de la gente rechaza (en mayor o menor grado) estos actos. Sin embargo cuando se les pide explicar la razón, no les resulta fácil. Por ejemplo, según el artículo, en el caso de Ana y Carlos, la gente habla de la posibilidad de hijos con defectos de nacimiento, pero se les recuerda que tomaron medidas anticonceptivas. Dicen que los hermanos pueden lastimarse emocionalmente, sin embargo en la historia es claro que no es así. Mencionan que el acto ofendería a la comunidad (o a su familia), se les recuerda entonces que éste se mantiene en secreto y nadie más se entera. Alguna gente al final admite: “no sé, no puedo explicarlo pero está mal”. A partir de situaciones como éstas, los investigadores concluyen: “La gente no acostumbra practicar el razonamiento moral sino la racionalización moral: comienzan con la conclusión, impulsada por una emoción inconsciente, y luego trabaja hacia atrás buscando una justificación plausible.”

Hasta aquí no me encuentro con ninguna sorpresa, después de todo no hay nada más ridículo e irracional que la lógica de los férreos defensores de la moral. Lo interesante es entonces, ¿de dónde surge esta moral universal? ¿Cómo puede ser universal si existen tantas contradicciones en la definición de “lo moral”? ¿Qué nos hace diferentes cuando emitimos este tipo de juicios? ¿Qué moral universal comparten una dominatrix berlinesa con un sacerdote mormón en Salt Lake City?

jueves, enero 10, 2008

Washington, D.C. II – Linterna Verde

Imagen de Linterna Verde, en Green Lantern, Washington, D.C.

Me gustan tus pectorales,
tan abiertos,
tan hinchados.

Me gusta tu paquete,
tan lleno,
tan completo.

Juego en mis sueños
de oscuros naturales
a perseguir tu boca,
tu cabello ondulado,
sin alcanzarlos.

Me gustan tus puños,
cerrados.

En este callejón,
en esta víspera,
entre construcciones alineadas,
te descubro en un rincón
con tus mallas,
tu antifaz.

Me caen bien tus admiradores,
me agrada tu templo,
me gustas tú.

En Green Lantern

miércoles, enero 09, 2008

Washington, D.C. I – Los monumentos

Monumento a Washington en el “National Mall”, Washington, D.C.

La puerta de entrada, el aeropuerto Dulles, se parece a cualquier otra terminal aérea de estas tierras, incluso es menos amenazador que los gigantescos O’Hare en Chicago o J.F.K. en Nueva York. Mi imaginación prejuiciosa esperaba legiones apostadas en cada sala de espera y grandes arcos del triunfo en los rincones más oscuros, a la manera de la antigua Roma. Para mi decepción, a las dos de la mañana, no había sino algunos empleados desvelados y pantallas planas anunciando la llegada de los últimos vuelos.

Cementerio Nacional de Arlington, Arlington, Virginia

Unas horas más tarde mis expectativas casi se vieron satisfechas cuando visitamos la zona monumental. La primera parada fue en el cementerio de Arlington, en donde yacen los restos de leales combatientes. Una tras otra, las lápidas blancas me dan la sensación de estar ante un ejército fantasma. Este es, quizá, el mayor monumento a la tiranía estadounidense pero estando aquí no puedo pensar en resentimientos, la imagen es tan lacónica y triste que sólo me uno al lamento colectivo por estas vidas perdidas. En silencio, presiento, más de uno se hace la misma pregunta que yo, ¿valió la pena su muerte? Pero sólo en silencio la gente es capaz de formular tal interrogante pues cuestionar el “sacrificio” de un soldado en este país es uno de los grandes tabúes. En algún lugar entre los campos verdes interminables y las calles sinuosas he dejado un bulto lleno de antipatías y ahora creo entender un poco mejor a este pueblo que no deja de sorprenderme.

“Jefferson Memorial” (con helicóptero) , Washington, D.C.

La visita continúa en el llamado “National Mall”, un inmenso espacio al aire libre en el centro de la ciudad. A su alrededor se encuentran numerosos museos faraónicos, las sedes del gobierno federal y varias estructuras cuya finalidad es recordar a los pilares de esta nación. En las paredes de los monumentos se pueden leer discursos emocionados de, entre otros, Abraham Lincoln, Theodore Roosevelt o Thomas Jefferson. Sus palabras a veces me suenan a sarcasmos, como cuando Jefferson afirma “He jurado sobre el altar de Dios hostilidad eterna contra cualquier forma de tiranía sobre la mente del hombre” [I have sworn upon the altar of God eternal hostility against every form of tyranny over the mind of man]. Me pregunto si desde la fundación de este país sus líderes usaban frases elocuentes en el estrado y hacían todo lo contrario a nivel del piso, como ahora, o si alguna vez estas exposiciones correspondieron con la realidad.

Estatua de Abraham Lincoln, “Lincoln Memorial”, Washington, D.C.

Desde cualquier lugar en esta zona se alcanza a ver el monumento a Washington, el edificio más alto de la ciudad y quizá uno de los símbolos más reconocibles de la misma. Al norte del gran falo veo la famosa Casa Blanca, protegida por una reja negra y decenas de policías y agentes del servicio secreto. Al este se encuentra el Capitolio y al oeste la gran piscina rectangular. Pararse en el centro da una sensación de grandeza, ese sentimiento único que te invade cuando estás en medio de las grandes plazas del mundo.

Fachada sur de la Casa Blanca, Washington, D.C.

martes, enero 08, 2008

2008



Cuenta tu historia año viejo
sin lágrimas ni suspiros fantoches,
como en las instrucciones para usar
una lavadora de doce ciclos.

Cuenta tu historia año viejo
en diez segundos,
últimos,
para acordarme de ti.

En la medianoche
de la costa este
he pedido un reloj digital
para mover las horas a mi gusto
y nunca más perder un instante.

Un beso
una docena de uvas secas
mil cabellos menos
un año más.

martes, diciembre 11, 2007

El abominable hombre de las nieves

No, no se trata de ningún vendedor de paletas con gesto de pocos amigos. Tampoco es ningún eslabón perdido viviendo en el Himalaya. ¿Se trata acaso de algún juego de mi imaginación?

Hoy muy temprano, cumpliendo con toda la parafernalia propia de la temporada invernal, trataba de caminar sobre un suelo por demás resbaladizo mientras mi rostro se arrugaba al compás del hielo crujiente y de los chasquidos acuosos de la nieve indecisa entre ser un charco tornasol o un raspado de tamarindo. Al llegar a mi destino, mi frente se quejaba con amargura por las rugosidades torturándola y la bilis casi se derrama por cada hueco de mi organismo. Entonces, con tristeza y cierta resignación, noté que me había convertido en mi peor pesadilla.