Adicción al sexo en el trabajo
James trabajaba en una empresa fabricante de computadoras hasta que las malas lenguas se entrometieron –nunca faltan- y le llegó al jefe un rumor sobre sus visitas frecuentes a sitios en Internet “inadecuados”. James, objeto de la incomprensión superior, fue despedido sin dejarle exponer sus razones y prevaleciendo el supuesto de que sus visitas a páginas electrónicas con pornografía se debían sólo a su cachondez e imprudencia.
Ahora James muy enojado busca venganza, o mejor dicho, justicia. Si los jefes de este trabajador dedicado se hubieran tomado el tiempo para escucharlo quizá no hubieran actuado de manera tan precipitada y cruel: James es un veterano de la guerra de Vietnam, en donde estuvo expuesto a las escenas más horrendas y como consecuencia natural sufre un estrés postraumático causante de, entre otras cosas, su adicción al sexo. Los abogados de la víctima, con la razón de su lado, justifican sus acciones como mera “automedicación” con el fin de paliar los efectos negativos de su condición psicológica. En pocas palabras, según este excombatiente, la compañía debió ofrecerle simpatía y tratamiento adecuado en lugar de haberlo despedido.
Bien por James. Ya lo saben grandes o pequeños empresarios, la falta de comprensión será perseguida y castigada. A practicar sonrisas y a limpiarse las orejas. Las mentes cerradas ya no están de moda.








7 comentarios:
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gracias por todo
¡Qué gracia me ha hecho! En fin... sólo en países como estos pasan esas cosas. No me imagino algo así en una oficina de gobierno en México donde siempre hay MUCHA gente a tu alrededor y esa privacidad no es ni siquiera imaginable. ¡Viva la desorganización y nuestra eficiente burocracia!
uy... pero... acaso no se abren puertas para justificar otros comportamientos... hasta dónde podemos llevar estas argumentaciones... me parece válido, es sólo que me lo pregunto...
Té la mà Maria: Por ahí me pasaré algún día.
Kickapú: Es de esas cosas que uno no puede creer por más que las lea. Y yo de verdad no sé si realmente este excombatiente cachondo disfrutaba de las imágenes en completa privacidad, por algo lo agarraron. Estoy contigo también, ¡viva la burocracia!
el juntacadáveres: Pues no tengo idea. En este caso más bien me estaba tratando de burlar de estos excesos. Si quieres llámame conservador, pero soy de los que piensa que la pornografía se debe ver en la casa (o en su defecto, en un café internet destinado para ello -que los hay). Saludos.
mejor adicción sexual que adicción al trabajo. mucho mejor...
un abrazo.
Si claro pofrecito con f de infeliz :)
Senses & Nonsenses: En eso sí tienes toda la razón. Los adictos al sexo son más tratables.
kasandra: Sí, pobre hombre que no lo dejan tomar su medicina a gusto.
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